¿Cómo influye la alimentación saludable en el rendimiento laboral?

Javier Ibarra, especialista del departamento de nutrición de la empresa “Alimentarte-Gestión en Alimentación”, explica en este artículo por qué la alimentación es un factor fundamental para potenciar la productividad de una compañía.

La alimentación adecuada constituye un derecho humano básico, pero a menudo es ignorada en el contexto de los derechos del trabajo.Tener acceso a una buena alimentación en la jornada laboral debiera estar entre los objetivos fundamentales de cualquier empresa. La mayoría de las veces el problema no es sólo el acceso a esa alimentación sino, también la calidad nutricional.

La alimentación es un factor importante en las condiciones de salud de los trabajadores. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo titulado “Food at work” analizó en profundidad las buenas prácticas en el suministro de alimentos en el trabajo y mostró que las inversiones en alimentación se recuperan con la reducción de los días de enfermedad, accidentes laborales y por un aumento de la productividad.

Existe una relación directa entre una alimentación saludable, seguridad laboral y productividad, por incentivar una mayor motivación laboral, capacidad física y mental, concentración y sensación de agrado con una ingesta equilibrada de alimentos. Se genera además mayor satisfacción laboral cuando los trabajadores perciben una actitud positiva y mayor preocupación de la empresa. Por el contrario, la ausencia de una alimentación adecuada durante la jornada laboral puede generar fatiga física o mental, y el exceso de alimentación puede producir somnolencia, repercutiendo ambas sobre las funciones cognitivas y su capacidad de reacción.

En consecuencia, la alimentación saludable no debe ser ajena al ámbito laboral, porque el trabajo insume más de la mitad del día de un empleado. Por eso, si la comida es saludable, mejora su rendimiento y calidad de vida, disminuye los costos empresariales y reduce el ausentismo.

¿Qué comer en el trabajo durante el verano?

Más allá de las altas temperaturas, resulta fundamental no cambiar la estructura de la dieta. Como todo el año, la alimentación debe ser balanceada y equilibrada. Debido al calor, puede haber mayores posibilidades de deshidratación. Por eso, es recomendable beber una mayor cantidad de líquido y priorizar el consumo de alimentos frescos, como verduras y frutas, que son ricas en agua, vitaminas y minerales.

Otros alimentos básicos como los cereales, lácteos, carnes y aceites no deben eliminarse de la dieta. En cada caso, hacen su aporte para una buena nutrición, a través del calcio, hierro o proteínas.

En contrapartida, es recomendable evitar las grasas y los alimentos enlatados, y elegir quesos y cortes magros de carne.

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