Acuerdo Mercosur – Unión Europea. Posibles escenarios a futuro y análisis de impacto en la economía argentina.

Los recientes actos de relevancia internacional del gobierno de Brasil y las reacciones de diversas autoridades europeas han vuelto a poner en escena la pregunta sobre la posibilidad de efectivización del recientemente firmado principio de acuerdo de integración económica y comercial inter regional entre el MERCOSUR y la Unión Europea. Por esto se vuelve importante analizar cuáles son los posibles escenarios a futuro y qué impactos en la economía pueden esperarse.

Una vez culminado el proceso de redacción legal y traducción de los documentos del acuerdo, factible de que se complete para fines del año próximo, deberán suceder dos cosas, la firma de la versión final del acuerdo porel Mercosur y el Consejo Europeo y la ratificación por parte de los parlamentos de los 4 países del Mercosur y en el caso de la UE, el Parlamento Europeo primero y luego los parlamentos de cada uno de los 28 estados parte.

La firma y ratificación del acuerdo por parte del Consejo y del ParlamentoEuropeo parece descontada si se considera que el contenido del acuerdo conocido hasta el momento es poco pernicioso para las economías de la UE, incluso en aquellos sectores sensibles que históricamente se opusieron.A partir de la aprobación por parte del Parlamento Europeo podrán entrar en vigencia, de forma provisional, las cláusulas del acuerdo que refieren a las cuestiones comerciales, comenzando a regir los plazos de desgravación. Para que entre en vigencia el resto del acuerdo se necesita la ratificación de los parlamentos de los 28 estados parte de la UE, lo que podrá demorar varios años, según las experiencias pevias.

La reciente resistencia al acuerdo demostrada por los gobiernos de Francia e Irlanda puede ejercer alguna presión en contra de la firma por parte del Consejo Europeo, no obstante, autoridades españolas y alemanas se pronunciaron a favor de avanzar con el acuerdo, dando cuenta de que no hay riesgo para el acuerdo dado que alcanza con que el 55% de los Estados miembros de la Unión lo aprueben para que el Consejo Europeo lo firme.

Por el lado del Mercosur, solo se han hecho públicas resistencias a la firma y concreción del acuerdo por parte de la actual oposición política, próxima a ser gobierno. No obstante, autoridades de la actual administración de Brasil ya han hecho pública, en reiteradas oportunidades, su intención inquebrantable de entrar al acuerdo incluso si eso implica romper con el Mercosur, justificando este énfasis en la necesidad de contar con el acuerdo como forma de “anclar” definitivamente las reformas de política social y económica llevadas adelante por los últimos dos presidentes brasileros.Para que esto suceda se debe incorpora al acuerdo la posibilidad de entrada vigencia de manera bilateral, a medida que los países lo van ratificando en sus parlamentos. Existe un antecedente reciente de este proceder en el acuerdo de la UE con los países del caribe (CARICOM). Así, sería factible un escenario en el que Uruguay y Paraguay se incorporen a esta modalidad y junto con Brasil comiencen a hacer regir el acuerdo provisionalmente, dejando a Argentina aislada, enfrentando una considerable caída del comercio intra bloque, especialmente de las exportaciones a Brasil.

Respecto del posible impacto en la economía argentina y del Mercosur del acuerdo, la desgravación arancelaria pautada no parecería tener grandes beneficios para el Mercosur, ya que más del 80% de los flujos de exportación hacia la UE actuales ya poseen aranceles a la importación del 0% o menores al 5%, mientras que alrededor del 80% de las exportaciones de la UE hacia el Mercosur afrontan aranceles a la importación superiores al 10%. A su vez, las cuotas de los contingentes arancelarios otorgados por la UE a los productos agrícolas, en la mayoría de los casos representan una cantidad de toneladas menor que la que actualmente se exporta a la UE, por ejemplo, la cuota de 99.000 toneladas de carne significa un 65% de las toneladas totales que se exportaron en 2017.

Particularmente para Argentina, el acuerdo incorpora un capítulo destinado a eliminar o limitar la utilización de derechos a las exportaciones (conocidos como retenciones) para más de 100 posiciones arancelarias, en los envíos hacia la UE. El impacto de esta reglamentación es doble, por un lado, se reducen las capacidades que este instrumento de política tiene de separar la evolución de los precios del mercado interno de los precios internacionales de exportación, y por el otro se reducen los ingresos fiscales que el estado argentino obtiene por su cobro, monto que asciende a los 140 millones de dólares, aproximadamente. A esta caída en la recaudación debe sumarse la que se experimentará a causa de la considerable reducción de los aranceles a las importaciones provenientes de la UE, que podrá significar una baja de los ingresos fiscales del orden de los 1.400 millones de dólares.

El texto del acuerdo también aborda la temática de las barreras no arancelarias a las importaciones, donde reserva el derecho de las partes de establecer nuevas medidas tal como lo consideren necesario, según el nivel de protección a la salud y a la seguridad que cada bloque desee otorgar a su población consumidora y a los niveles aceptados de protección medioambiental y regulaciones laborales, según los estándares internacionales. En efecto, las recientes tensiones entre Brasil y Francia en torno al tratamiento del gobierno brasilero de los múltiples incendios en las amazonas y su incumplimiento de pactos internacionales dejan en evidencia la posibilidad real de utilización de estas cláusulas como barreras a las importaciones provenientes del Mercosur.

El escenario hasta aquí descripto da por tierra con la posibilidad de aumentar considerablemente las exportaciones de origen agrícola hacia la UE. Realidad que se debe contraponer con el inevitable aumento de las importaciones desde la UE, que harán uso de las reducciones arancelarias otorgadas para desplazar a los productores nacionales y del Mercosur. Este impacto se espera que ocurra especialmente en el sector automotriz y de autopartes y en productos de la industria química, agroquímica y farmacéutica. También es probable un fuerte aumento de las importaciones de productos de la agroindustria europea (aceites, quesos, embutidos, entre otros), cuya producción cuenta con enormes subsidios que los vuelven competitivos a nivel internacional. Por lo tanto, como ha sucedido con la gran mayoría de países que ha firmado acuerdos de este tipo con la UE, nuestra balanza comercial con la UE, ya deficitaria, empeorará. A esto debe sumarse la más que probable caída de los niveles de comercio internos del Mercosur, particularmente de nuestras exportaciones hacia Brasil.

En conclusión, las posibilidades existentes de entrada en vigencia del acuerdo en algún momento del futuro vuelven relevante el análisis de su posible impacto, tanto sea para poder analizar en profundidad sus consecuencias, como para diagramar estrategias que hagan frente a las situaciones de vulnerabilidad y daño a los sectores sensibles que sin dudas traerá.

Mg. Anahi Rampinini (UNQ-CONICET)
Mg. Lisandro Mondino (CITRA-CONICET)