El Parque es el lugar más apropiado para crecer

La empresa EMONA se encuentra en plena obra, para su mudanza al Parque Industral de Burzaco.

La historia de la familia Cabrera es la de muchos españoles que soñaron por una vida mejor en América Latina. Primero en Uruguay y, desde 1955 en Adrogué, este clan apuesta a la producción e innovación con acento familiar desde EMONA, su empresa especializada en la fabricación de elementos para lubricación, lavado, aire, aspiración, combustibles, hidrolavadoras y equipos centralizados de aspiración, entre otros productos.

Siguiendo los pasos de su padre, don Gabriel, Juan Antonio Gabriel y Cabrera continúan el crecimiento de su empresa y buscan nuevos horizontes de desarrollo en el SIPAB, donde trasladarán la planta de EMONA en 2018.

“El Parque es el lugar más apropiado para crecer”,  asegura Gabriel Cabrera  en esta nota cuando nos cuenta sobre las expectativas  que les genera el  gran salto.

¿Cuál fue el  legado de su padre?

Nuestro padre era un emprendedor, le gustaba fabricar cosas y a nosotros también. Muchos de los productos que vendemos son diseños nuestros. Diseñamos, inventamos, creamos. La idea es continuar con esta tarea heredada. Las ventas y el contacto con los clientes nos dieron muchos buenos amigos, con todos tenemos buena relación. Nosotros les solucionamos problemas en general. Por eso tenemos una diversidad tan grande de máquinas y equipos. Vendemos equipos para lavar ómnibus, coches, chanchos y reces, también aspiradoras y filtradoras de aires, entre otros. Solucionando problemas que nos traían los clientes agrandamos la oferta de máquinas. Así se fue derivando y diversificando lo que vendemos.

¿Cómo es trabajar en EMONA?

Nos caracterizamos por la innovación. Creamos máquinas para solucionar problemas o mejorar  sistemas partiendo de lo que ya conocemos. Somos muy pocos, quizá necesitaríamos ser más, pero a veces nos cuesta conseguir técnicos con experiencia que sepan desarrollar lo que hacemos. Es una empresa familiar, en la que algunos de nuestros empleados trabajan hace más de treinta años, también hay algunos jóvenes aprendices. Más de lo que hacemos, en relación al espacio y la cantidad de personas que somos, no podemos. Por eso decidimos mudarnos a un espacio más grande.

¿Cómo se potenciará ese trabajo con la relocalización en el SIPAB?

Estamos construyendo tres mil metros cuadrados, la idea es tener mayores comodidades, un laboratorio para realizar ensayos, una sala de reuniones y capacitaciones. Un acceso para proveedores con un puente grúa, especialmente preparado para carga y descarga de camiones. Otro acceso, a un estacionamiento para clientes y empleados. En este momento están levantando la estructura de la nueva planta, que estará ubicada sobre la calle Melián. Esperamos poder mudarnos en un año.

¿Por qué decidieron mudarse al Parque?

El Parque es el lugar más apropiado para crecer. Donde estamos ahora llegamos a un techo, tenemos vecinos alrededor que nos impiden expandirnos. Es una zona comercial en la que se complica el ingreso con camiones, grúas, cargar y descargar mercaderías. El parque es un lugar apropiado para eso y evitamos molestar al vecindario.

¿Qué metas se proponen para la nueva etapa?

Por suerte siempre tuvimos mucho trabajo. Para resaltar no hay que hacer milagros, solamente hacer las cosas bien. Nosotros tenemos muy buen servicio, por eso muchas empresas nos eligen. En el Parque, tenemos muchos buenos clientes y queremos facilitarles la tarea productiva a los que no nos conocen, con productos económicos y de calidad. Confiamos en que nuestros productos están entre los mejores a nivel calidad en el país.