Gráfica TGI: tres décadas de protagonizar grandes papeles

Con años de experiencia y reconocimiento, Gráfica TGI se convirtió en una de las empresas más pujantes del SIPAB. Siempre apostando a la renovación,  ofreciendo servicios y productos de excelencia, buscando llegar a empresas de distintos rubros con compromiso y calidad.

Todos conocen la historia reciente de Gráfica TGI. Llegó al SIPAB en 2012, luego de más de dos décadas de trabajo por fuera del Parque. La apuesta tuvo múltiples objetivos: en principio, convertirse en protagonistas de la industria gráfica del sector y ofrecerle a las empresas cercanas sus productos y servicios. Para eso, primero se consolidaron por fuera y, más tarde, dentro del SIPAB.

Pero pocos conocen que el cambio llegó luego de varios contratiempos y adversidades. Así cuenta Silvio Nobarvos, representante de la firma, qué motivó el traslado. “Pensando en el progreso y bienestar de nuestra gente y de la empresa. En la evolución permanente como objetivo primordial. Trabajando día a día para ser mejores, manteniendo la cordialidad con nuestros clientes y la excelencia de nuestros productos. Esos son pilares fundamentales para seguir por la senda del éxito”.

Desde su llegada al Parque, Gráfica TGI redobló su capacidad de producción con el objetivo de convertirse en una de las principales proveedoras de insumos gráficos de la zona y, por supuesto, del SIPAB: “Poder lograrlo, sería un gran orgullo por la cercanía con nuestros clientes, la alta disponibilidad de nuestros asesores y los bajos costos de logística por la proximidad”, explica Nobarvos.

De las primeras impresiones a la consolidación

Esta empresa familiar dio sus primeros pasos en 1989. El primer taller no tenía más que 29 m2 y su única máquina era una impresora tipográfica marca Minerva de 1925. Con esa herramienta comenzó la producción de tarjetas personales, calendarios de bolsillo, tarjetas sociales y sobres, entre otros productos. “Todo en bajos tirajes ya que la máquina era manual y pasábamos muchas horas con un solo trabajo. Con una guillotina manual a palanca terminábamos el trabajo”, recuerda Nobarvos.

En la década del noventa, Gráfica TGI atravesó muchísimos cambios. Adquirió su primera impresora offset con la comenzaron a imprimir facturas, remitos y formularios de la AFIP. Las nuevas resoluciones de la agencia fiscal hicieron que la demanda de impresiones se incrementara, por lo que debieron adquirir máquinas offset de uno y dos colores. De a poco, empezaba la ampliación del pequeño taller y se sumaban nuevos espacios para la instalación de máquinas e insumos.

El primer gran saltó fue en 1999, cuando la empresa adquirió su primer galpón de más de 250 metros cubiertos y la primera impresora a colores, con la que perfeccionaron la calidad de sus trabajos. Cuenta Nobarvos: “No era fácil y la alta exigencia del mercado gráfico, las agencias de publicidad, todos nos pedían mayor calidad, mejores tiempos y bajos costos. Fue en ese momento que decidimos invertir en una máquina de cuatro colores. Fue una gran decisión”.

Llegó el 2000 y, con él, tiempos duros para las empresas nacionales. “Vendimos algunas máquinas y logramos cubrir el cincuenta por ciento del costo de la nueva. Corría el 2001 y contrajimos una deuda en dólares muy importante. Lo que siguió lo conocemos todos. Se devaluó y la Argentina entró en crisis”, rememora el titular de la firma.

Recién después de dos años difíciles, lograron salir adelante con las ganas y el espíritu intacto. Dice Nobarvos: “En esta nueva etapa ya imprimíamos calidad, pero pocas empresas nos conocían. Por eso formamos nuestro primer equipo de marketing y venta para tener una llegada más directa y ofrecer servicio en la atención. Porque, además de imprimir muy bien, aprendimos a escuchar las necesidad de nuestros clientes y a asesorarlos en todas sus ideas”.

Entre 2008 y 2010, se concretaron  cambios fuertes en materia de maquinarias y producción. Por un lado, se suprimieron la impresión de películas gráficas con tecnología CTP: “Esto mejoró los costos de preprensa; también incorporamos la primera impresora de gran formato de seis colores + barniz, capaz de imprimir sobre todo tipo de materiales y en gran formato. Nos hizo fuertes en la producción de revistas, catálogos y libros”, explica. Por el otro, la compra de una troqueladora automática y una pegadora de estuches de alta producción que posibilito la fabricación de nuevos productos, como cajas en cartulina y microcorrugado.

Para el 2016, la gran incorporación fue una nueva prensa para la impresión de cartulina en el área de Packaging, con la última tecnología de control de colores en línea y altísima producción, garantizando bajos costos y alta calidad para clientes exigentes.

A lo largo de sus casi tres décadas de vida, Gráfica TGI supo pasar de pequeño emprendimiento familiar a gran apuesta empresarial. A pesar de las adversidades, se puso de pie y hoy es una de las firmas más pujantes del SIPAB.